| Comunicado |
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Sea cual sea el régimen de gobierno, hablar de discapacidad es hablar de desigualdad real y de falta de capacidades que implican una falta de oportunidades. Si por esta discapacidad genética o adquirida existen personas a las que le cuesta más trabajo integrarse a la sociedad donde viven, es una obligación irrenunciable de todos- más aún dentro de una democracia- buscar la forma de sumar a quienes no teniendo la totalidad de sus capacidades no pueden acceder de igual manera a todas las expectativas que les debe plantear la sociedad, afirmó el arquitecto Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes al participar el Simposio Arquitectura y Accesibilidad de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. El tema de este Primer Simposio sobre Arquitectura y Accesibilidad habla de que el diseño arquitectónico en materia accesibilidad debe ser universal porque el modelo a satisfacer también lo es. Y es uno solo: el ser humano. Hasta 1999 que existían en México, 741 asociaciones de personas que en la medida de sus posibilidades prestan servicio de atención médica, rehabilitación física, educación especial, orientación psicológica, capacitación laboral así como la organización de eventos deportivos como culturales. Al participar en esta actividad académica organizada por los departamentos de Arquitectura, Diseño y Administración y Contaduría Pública y la asociación Libre Acceso AC, el Secretario de Comunicaciones y Transportes aseguró: debe quedarnos claro que la preocupación por facilitar la vida a todas aquellas personas con alguna discapacidad, debe ser un compromiso del conjunto de la sociedad. Si bien el Estado debe auspiciar, proteger y desarrollar iniciativas, la sociedad en general de ninguna manera podemos quedarnos de brazos cruzados. Este Simposio es un nuevo intento para movernos en la reflexión profunda. Estamos ante un asunto sensiblemente humano: el de la existencia, tan sólo en nuestro país, de más de un millón 795 mil 300 personas con alguna discapacidad. Si bien en términos porcentuales y sólo para contextualizar, estamos hablando de 1,84% del total de la población del país, en términos cuantitativos; en el aspecto cualitativo no caben los datos fríos ni aislados. Ese 1,84% está ligado de manera estrecha al resto de la población. Por otra parte, este encuentro nos brinda la posibilidad de plantear alternativas al hacer de nuestro conocimiento, la aspiración que ambas instituciones tienen de propiciar en la creación de un entorno de igualdad de oportunidades. Y esto lo hacen a través de la elaboración de diversos proyectos como el de Espacios Dignos, que opera el Departamento de Arquitectura de la UIA, con el fin de eliminar las barreras arquitectónicas para la integración plena a la vida social de las personas con discapacidad. Somos parte de ese inconciente colectivo que simplemente no sabe reconocer lo que es diferente, no sabe apreciarlo y consecuentemente no sabe integrarlo ni quererlo. Quien tiene en su familia a un ser querido especial, sabe lo que esto entraña en términos concretos. Todavía no existe en nuestro país y en nuestra sociedad una verdadera cultura de inclusión. No existe eso seguramente por esa inconciencia en que nos venimos moviendo y en la manera en la que abstraemos mentalmente, a veces conciente e inconcientemente, a las personas que son distintas a la mayoría. Esto nos tiene que motivar a buscar soluciones nuevas y hacernos pensar sobre este problema. Tenemos que crear conciencia de que debemos impulsar una cultura integradora. Las acciones encaminadas a cambiar esta realidad deben partir de todos los niveles de la sociedad.
Atentamente Dirección de Comunicación Institucional
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