3 de Junio de 2002

Número 37
Nueva Época
Página 12



La alimentación como manifestación cultural

La Mtra. Miriam Beltrán habló de la alimentación en grupos migrantes desde un punto de vista nutricional-antropológico

E


stamos acostumbrados a abordar la nutrición desde la perspectiva del proceso biológico que involucra, olvidando en muchas ocasiones una serie de elementos socioculturales que están también íntimamente ligados a la alimentación, aseguró la Mtra. Miriam Beltrán, académica del Departamento de Salud, al ofrecer en abril pasado una conferencia ante alumnos de la Licenciatura en Nutrición y Ciencia de los Alimentos.
Su exposición, titulada La alimentación de los mixtecos, partió de su propia investigación sobre los Hábitos alimentarios de los migrantes mixtecos en la Ciudad de México, en la cual la nutrióloga Beltrán, también maestra en Antropología Social por la Ibero, asegura que estas dos disciplinas deben compartir resultados y beneficiarse mutuamente.
Al estudiar el caso de los migrantes mixtecos en la capital, dijo que su solo cambio de lugar físico implica también un cambio alimentario, pues las transformaciones sociales tienen un impacto en el rol familiar, en la economía doméstica, en los horarios y, sin duda, en los significados culturales de los alimentos. Para este grupo humano, los alimentos que eran considerados básicos se convierten en periféricos, mientras alimentos que antes no estaban a su alcance se transforman en estatus.
La provisión de alimentos en la zona mixteca se basa en agricultura de temporal, recolección y caza, no hay una disponibilidad estable de alimentos y la preparación de los mismos es monótona. En contraste, en la Ciudad de México existe una mayor diversidad de alimentos, aumenta el consumo de productos animales, y existe la alternativa de consumir en la calle alimentos preparados e industrializados que provocan obesidad. A todo lo anterior se une también una importante baja en la actividad física.
Sin embargo, se mantienen horarios y frecuencias de comidas, así como la organización social para proveer y preparar el consumo de alimentos, y se intenta mantener las tradiciones, siendo los niños, por su acceso a medios masivos de comunicación, los miembros de la familia que más generan cambios.
Como nutriólogos estos cambios alimentarios nos interesan muchísimo, comentó la Mtra. Beltrán, ya que epidemiológicamente son de nuestra competencia, pues es preocupante el aumento de enfermedades crónico-degenerativas. Ello nos hace destacar la necesidad de que en los estudios de salud pública se retome el análisis de esta transformación alimenticia, para atacar así el crecimiento de casos de diabetes e hipertensión, entre muchas otras enfermedades.
Para finalizar, la Mtra. Beltrán aseguró que la migración genera diferentes posibilidades alimentarias que se agregan a las preexistentes, por lo que el cambio, más que un proceso de aculturación, es un proceso de adicción a otras culturas alimenticias.


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