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stamos acostumbrados a abordar la nutrición desde la perspectiva
del proceso biológico que involucra, olvidando en muchas ocasiones
una serie de elementos socioculturales que están también
íntimamente ligados a la alimentación, aseguró la
Mtra. Miriam Beltrán, académica del Departamento de Salud,
al ofrecer en abril pasado una conferencia ante alumnos de la Licenciatura
en Nutrición y Ciencia de los Alimentos.
Su exposición, titulada La alimentación de los mixtecos,
partió de su propia investigación sobre los Hábitos
alimentarios de los migrantes mixtecos en la Ciudad de México,
en la cual la nutrióloga Beltrán, también maestra
en Antropología Social por la Ibero, asegura que estas dos disciplinas
deben compartir resultados y beneficiarse mutuamente.
Al estudiar el caso de los migrantes mixtecos en la capital, dijo que
su solo cambio de lugar físico implica también un cambio
alimentario, pues las transformaciones sociales tienen un impacto en el
rol familiar, en la economía doméstica, en los horarios
y, sin duda, en los significados culturales de los alimentos. Para este
grupo humano, los alimentos que eran considerados básicos se convierten
en periféricos, mientras alimentos que antes no estaban a su alcance
se transforman en estatus.
La provisión de alimentos en la zona mixteca se basa en agricultura
de temporal, recolección y caza, no hay una disponibilidad estable
de alimentos y la preparación de los mismos es monótona.
En contraste, en la Ciudad de México existe una mayor diversidad
de alimentos, aumenta el consumo de productos animales, y existe la alternativa
de consumir en la calle alimentos preparados e industrializados que provocan
obesidad. A todo lo anterior se une también una importante baja
en la actividad física.
Sin embargo, se mantienen horarios y frecuencias de comidas, así
como la organización social para proveer y preparar el consumo
de alimentos, y se intenta mantener las tradiciones, siendo los niños,
por su acceso a medios masivos de comunicación, los miembros de
la familia que más generan cambios.
Como nutriólogos estos cambios alimentarios nos interesan muchísimo,
comentó la Mtra. Beltrán, ya que epidemiológicamente
son de nuestra competencia, pues es preocupante el aumento de enfermedades
crónico-degenerativas. Ello nos hace destacar la necesidad de que
en los estudios de salud pública se retome el análisis de
esta transformación alimenticia, para atacar así el crecimiento
de casos de diabetes e hipertensión, entre muchas otras enfermedades.
Para finalizar, la Mtra. Beltrán aseguró que la migración
genera diferentes posibilidades alimentarias que se agregan a las preexistentes,
por lo que el cambio, más que un proceso de aculturación,
es un proceso de adicción a otras culturas alimenticias.
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