6 de septiembre de 1999

Número 43
Página 7

 
La capacidad de inventar puntos de enlace entre personas y espacios,
esencia de una nueva arquitectura:

Josep Ma. Botey

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entro del ciclo de conferencias Miércoles de arquitectura, organizadas por el Departamento de Arquitectura, Urbanismo y Diseño, se tuvo la presencia en la Universidad Iberoamericana de Josep María Botey, destacado exponente de esta disciplina. Nacido en 1943 en Barcelona, se ha desempeñado como escenógrafo, director teatral, académico y conferencista. En 1985, creó un despacho profesional, el cual ha llevado a cabo obras arquitectónicas de gran relevancia, sobre todo en su ciudad natal.

Y fue precisamente al tomar como ejemplo algunos de estos trabajos que el Arq. Botey transmitió a los presentes su idea de lo que debe llegar a ser la arquitectura. En su opinión, las ciudades, en su mismo proceso de evolución dinámica, devoran y transforman espacios y construcciones; así, uno de los retos del arquitecto consiste en utilizar los nuevos recursos a su alcance, sin perder de vista los antiguos "compromisos espaciales". Además, deben realizar una crítica a toda arquitectura que, habiendo perdido su propia función, se convierte en su "propia veddette".

Botey presentó cuatro de sus proyectos más logrados; en primer lugar, una readaptación de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, en la cual se respetan los valiosos elementos estructurales y de estantería, al tiempo que se dota a todo el conjunto —construido en 1862— de un nuevo lenguaje: el antiguo edificio neogótico tiene ahora algo que decirnos, y que comunica mediante la luz, los colores, la resolución de la espacialidad, etc.

Este concepto de "buscar lo nuevo en lo antiguo" es aplicado por Botey incluso a construcciones que originalmente no poseían ningún valor; éste es el caso del segundo ejemplo, una terminal portuaria de los años cincuenta, la cual fue reacondicionada a fin de darle un sentido que antes no tenía. Esto nos ilustra uno de los conceptos teóricos fundamentales de Botey: se debe poner en evidencia al edificio dentro de la ciudad que lo rodea, pero con el fin de hacerlo parte de un todo y no mediante la fragmentación o la destrucción de un espacio anterior.

Un soberbio ejemplo de esto lo constituye el rescate efectuado por Botey de la célebre Casa Battló. Construida en 1872, fue rediseñada en 1904 por el genial Antoni Gaudí. A lo largo de los años, esta casa sufrió diversas modificaciones que desvirtuaron su propuesta original. Las labores consistieron, primero, en limpiar y remover tapiados y añadidos que cubrían diversos elementos creados por Gaudí. Una labor capital fue el rescate de los espacios —sobre todo de la planta baja y el sótano— considerados residuales y ahora restituidos en todo su verdadero valor.

El último trabajo presentado por Botey fue el proyecto del nuevo Museo Diocesano y un andador/sistema de ventilación exterior para la Catedral de Barcelona, la cual se encuentra adjunta al primero. Aquí, el arquitecto logró un audaz proyecto de revalorización de un edificio del siglo XV, al rescatar y amalgamar elementos que ya se encontraban en el sitio y que datan de la época romana (Siglo I) y medieval. El mismo Botey afirma que no se trató de una reconstrucción historicista "a la Disneylandia", sino de un trabajo que inventa nuevos puntos de enlace que incorporan y reinician el diálogo entre personas y espacios. En suma, se trata, en palabras del conferencista, de erigir un presente con respeto a un pasado y en antesala a un futuro.

AGZ


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