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En la actualidad, el discurso sobre el «Humanismo»
y el «Humanismo Cristiano» es poco claro y poco convocador.
Los términos tradicionales en los que se sigue hablando
de uno y otro «Humanismo» parecen no incidir en lo que
nos hace falta para una vida de «sentido», más
digna y más comunitaria. Parece que se manejan varios «humanismos»
y se perciben planteamientos precondicionados y no cuestionados
que no fomentan ni la esperanza, ni dinamismos de reconciliación,
integración y aceptación, ni dan cabida a los anhelos
de solidaridad.
Un problema del planteamiento del «Humanismo
Cristiano» parece consistir en que el anuncio cristiano las
más de las veces se formula en un lenguaje estático
y dogmático que no encuentra eco en la experiencia real.
No se ve con claridad dónde se insertan las exigencias
de un «Humanismo Cristiano» y por qué nos interesaríamos
por él.
Para responder a ambos problemas buscamos distinguir
formalmente entre los criterios de lo humano tales como son
percibidos por diferentes disciplinas académicas y los
criterios de lo humano tales como aparecen en los evangelios.
Proponemos que las diferentes disciplinas a partir de sus
propias experiencias y áreas de competencia identifiquen
primero sus criterios más importantes de lo humano, para
que luego podamos reflexionar sobre cómo estos mismos criterios
se modifican y/o se radicalizan en el anuncio cristiano.
El Coloquio quiere ser una búsqueda abierta,
en la que no pueden prejuzgarse los resultados; un diálogo
interdisciplinario que convoca a la discusión sobre preguntas
e inquietudes comunes.
En este planteamiento, la teología trataría
de dar respuesta a los interrogantes planteados y de ofrecer una
esperanza fundada y convocadora. Tendrá, por consiguiente,
su espacio en un «diálogo fe-cultura»
después de las reflexiones y propuestas de las diferentes
disciplinas y en discusión con ellas.
Los criterios de lo humano propuestas hasta ahora
por las tres mesas de trabajo que participan en el Coloquio indican
que una línea de fuerza que se verá una y otra vez
en las discusiones será la de la esperanza de solidaridad.
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